dijous, 10 de febrer de 2011

Glaciar d'Argentier-Chamonix

 Las bajísimas temperaturas que hacían estos días de finales de enero por el valle de Chamonix, eran ideales para mantener la plasticidad y la cohesión necesaria para disfrutar de la escalada en hielo. No así tanto, para acometer ascensiones de envergadura en el preciado macizo del Mont Blanc, donde las nieblas y las temperaturas extremas hacían una combinación peligrosa para no cometer ningún error. Las noches anticiclónicas han dejado temperaturas de -15ºC en cotas de 3800 m.
 













Aunque inicialmente la idea fue bajar de l'Agulla de Midi hasta el refugio de Les Cosmiques e intentar el coluir Gevassutti del Mont Blanc du Tacul, las nieblas, el frío extremo y una indisposición personal, abortarón un intento posiblemente demasiado ambicioso para las condiciones tan duras que nos ofrecia la montaña.














No somos máquinas y está claro que en ocasiones el cuerpo ni funciona, ni responde de forma adecuada a los estímulos externos. Es evidente que nuestra larga experiencia nos va curtiendo poco a poco y nos ayuda a acomenter cada vez objetivos más ambiciosos, pero atención, debemos de escuchar nuestro interior, valorar y elegir de forma muy objetiva los proyectos que nos proponemos para poder disfrutar con plenitud de ellos sin arriesgar más de lo necesario.











Esta claro que no somos conscientes de la cantidad de agresiones que sufren nuestras células cada momento, ni de los procesos que lleva a cabo nuestro organismo para regenerar, reparar y compensar cualquier pérdida que intente descompensar o desequlibrar nuestro estado.











Parece que todo está programado, su funcionamiento es casi perfecto y nuestro cerebro no percibe ninguna sensación hasta que por no se sabe que motivo, el programa falla y todo se va al "garete"... Y es que entonces percibimos infinitas sensaciones y empezamos a ser conscientes del complejo funcionamiento de nuestro interior y vivimos en directo como los diferentes sistemas van dejando de funcionar como esperamos y nos cuesta entender el porqué...











La reflexión está clara, la montaña en invierno -sobre todo con temperaturas extremas- es dura, austera y peligrosa, sino se hace una adecuada elección del objetivo. Es vital getionar adecuadamente nuestros medios y nuestro estado de forma, porque en ocasiones nuestro organismo falla...



















J. Cabo y Ciscu

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